Nunca hubiera creído que poner mi mano en el asiento vacio del auto te traería a mi mente, me ha pasado que en algún semáforo en rojo o algún cambio de velocidad de forma automática busco poner mi mano en una pierna que no existe, sonrió, mas con nostalgia que con alegría.
De hecho, no me resisto a retirar la mano, al contrario la dejo ahí, estoy convencido que esa también es otra forma de terminar de dejarte ir.
|